En los contratos que utilizan el sistema de precios unitarios, se requiere que el contratista separe en su propuesta los costos directos (gastos directamente relacionados con la ejecución del objeto del contrato) de los costos indirectos (gastos administrativos y contingentes). Los costos directos se evidencian a través del análisis de precios unitarios (APU), mientras que los costos indirectos se agrupan bajo el acrónimo AIU, que se calcula como un porcentaje aplicado a los costos indirectos. El AIU comprende tres componentes: Administración (costos indirectos), Imprevistos y Utilidad. Este concepto es fundamental para la presentación de propuestas en contratos de obra pública y otros contratos de tracto sucesivo.