El acta de recibo final es un documento que verifica la correcta ejecución del contrato y permite a las partes confirmar que se han cumplido las obligaciones pactadas. Aunque no está regulada por normas de contratación pública, su firma es recomendable para facilitar la liquidación del contrato. La garantía de estabilidad de la obra debe tener una vigencia mínima de cinco años, aunque puede ser menor con justificación técnica, y nunca inferior a un año. Esta garantía cubre vicios ocultos que puedan surgir después de la entrega de la obra.
Las obligaciones de estabilidad y calidad de la obra son independientes de la garantía, ya que el contratista sigue siendo responsable por vicios inherentes según el Código Civil. La jurisprudencia establece que la aceptación de la obra no exonera al contratista de su responsabilidad. Además, las garantías deben adaptarse a los riesgos específicos de cada tipo de contrato, y su vigencia debe alinearse con las disposiciones del Decreto 1082 de 2015, que regula las condiciones de las garantías en la contratación pública.
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